En el oriente de Caldas, el paisaje se mide en agua. Allí está el embalse Amaní, que une a Samaná, Norcasia y Victoria, y un poco más abajo corre el río La Miel, que le da vida a las veredas de La Dorada. Es una de las regiones más biodiversas del departamento, y se recorre en lancha o en bicicleta.
Amaní, el agua que conecta tres municipios
En Norcasia, Amaní es el protagonista. Desde el municipio salen recorridos en lancha por el embalse, y el municipio suma deportes acuáticos, biciturismo y cascadas como El Jagual y el Salto de las Pavas.
Samaná es referente del ecoturismo en el oriente, con destinos naturales y operadores locales que trabajan por un turismo sostenible. Victoria, por su parte, es tierra de aves: en el AICA Bellavista se observan especies endémicas y migratorias, entre bosques y senderos cerca del río Magdalena.
Tres municipios distintos, un mismo espejo de agua.
La Miel, un río que se vive con su gente
En la cuenca baja del río La Miel, las comunidades de La Habana, La Atarraya y Buenavista, en La Dorada, han hecho del río su motor de desarrollo. Allí el turismo lo organizan las propias familias: hay posadas, cabañas ecológicas, comida típica y operadores locales que llevan a los visitantes por el río.
Las experiencias van de lo tranquilo a lo intenso. Está el tour ribereño por la vereda La Habana, el bodyrafting sobre el río, y rutas en bicicleta de montaña que llegan hasta La Miel para los más aventureros.
Y ya en La Dorada, a orillas del Magdalena, esperan la Charca de Guarinocito, para avistar aves y navegar, y una cocina que tiene al búfalo como protagonista.
Cómo armar el viaje
Las fichas de cada destino, las experiencias y los prestadores de la región están en esnatural.caldas.gov.co, con sus datos de contacto para reservar directamente.
El Magdalena Caldense está esperando por ti.
Es natural viajar por Caldas.


